26 de ene. de 2015

Nabis

Ker-Xavier Roussel, Édouard Vuillard, Romain Coolus, Félix Vallotton, 1899

Maurice Denis, Hommage à Cézanne (Odilon Redon, Edouard Vuillard, André Mellerio, Ambroise Vollard, Maurice Denis, Paul Sérusier, Paul Ranson, Ker-Xavier Roussel, Pierre Bonnard y Marthe Denis), 1900

Félix Vallotton, Cinq peintres (Vallotton, Bonnard, Vuillard, Cottet, Roussel), 1902-03

22 de ene. de 2015

James Ensor (paisajes II)

Marine au nuage blanc, 1884

Grande marine. Coucher de soleil, 1885

The breakwater, 1887

Adam and Eve expelled from paradise, 1887

Strand von Ostende, 1915

Marine, 1934

Marine soleil couchant, 1940

Le rêve

18 de ene. de 2015

James Ensor (paisajes I)

Seascape, 1880 

Paysage, 1880

Grey seascape, 1880

Après l'orage, 1880

Landscapes with farms, 1880

Seascape, 1881

L'estacade, 1880-1882

Landscape, 1883

11 de ene. de 2015

Robert Delaunay (Tour Eiffel)

La Tour Eiffel, 1909

La Tour Eiffel aux arbres, 1910

Tour Eiffel, 1910-11

Champs de Mars, La Tour rouge, 1911

La Tour rouge, 1911-12

Tour Eiffel et jardin du Champ de Mars, 1922

Tour Eiffel, 1924-26

Tour Eiffel, 1926

La Tour Eiffel, 1926

31 de dic. de 2014

Julio Cortázar (Maravillosas ocupaciones)

Antonio Gálvez, 1971

Qué maravillosa ocupación cortarle una pata a una araña, ponerla en un sobre, escribir Señor Ministro de Relaciones Exteriores, agregar la dirección, bajar a saltos la escalera, despachar la carta en el correo de la esquina.
Qué maravillosa ocupación ir andando por el bulevar Arago contando los árboles, y cada cinco castaños detenerse un momento sobre un solo pie y esperar que alguien mire, y entonces soltar un grito seco y breve, y girar como una peonza, con los brazos bien abiertos, idéntico al ave cakuy que se duele en los árboles del norte argentino.
Qué maravillosa ocupación entrar en un café y pedir azúcar, otra vez azúcar, tres o cuatro veces azúcar, e ir formando un montón en el centro de la mesa, mientras crece la ira en los mostradores y debajo de los delantales blancos, y exactamente en medio del montón de azúcar escupir suavemente, y seguir el descenso del pequeño glaciar de saliva, oír el ruido de piedras rotas que lo acompaña y que nace en las gargantas contraídas de cinco parroquianos y del patrón, hombre honesto a sus horas.
Qué maravillosa ocupación tomar el ómnibus, bajarse delante de Ministerio, abrirse paso a golpes de sobres con sellos, dejar atrás al último secretario y entrar, firme y serio, en el gran despacho de espejos, exactamente en el momento en que un ujier vestido de azul entrega al Ministro una carta, y verlo abrir el sobre con una plegadera de origen histórico, meter dos dedos delicados y retirar la para de araña, quedarse mirándola, y entonces imitar el zumbido de una mosca y ver cómo el Ministro palidece, quiere tirar la pata pero no puede, está atrapado por la pata, y darle la espalda y salir, silbando, anunciar en los pasillos la renuncia del Ministro, y saber que al día siguiente entrarán las tropas enemigas y todo se irá al diablo y será un jueves de un mes impar de un año bisiesto.

Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas, 1962.