10 may 2015

Ivar Arosenius (autorretratos)

Självporträtt, 1902

Självportratt, 1905

Självporträtt, 1906

Självporträtt, 1908

29 abr 2015

Didi-Huberman (Warburg y los sellos)

Oscar Roty, La sembradora, 1887

Warburg ha sido el único gran historiador del arte realmente interesado en los sellos postales. (...) Porque el sello postal manifestaba ejemplarmente, a sus ojos, al menos dos de las grandes potencias antropológicas que se esforzaba por exhumar en la historia de las imágenes: la migración en el espacio (Wanderung) asociada a la función primera, postal, de los sellos en tanto imágenes "pasa-fronteras"; y la migración en el tiempo (Nachleben) que le permitía ver en la "Sembradora" de los sellos franceses contemporáneos una supervivencia de las "Victorias" grabadas en bajorrelieve en las medallas antiguas.

Georges Didi-Huberman, Conmemorar en la cuerda floja, (p. 73), En la cuerda floja, Ed. Shangrila textos aparte, 2015. Trads. Mariel Manrique y Hernán Marturet.

26 abr 2015

Axel Fridell (autorretratos)

Självporträtt, 1913

Självporträtt III, 1917

Självporträtt IV, 1917

Självporträtt i lampljus, 1926

Självporträtt i sportmössa I, 1927

Självporträtt VII, 1927-28

Självporträtt med hatt, 1929

Självporträtt i sportmössa II, 1933

Självporträtt i sportmössa II, 1933
 
Självporträtt IX, 1933

24 abr 2015

Axel Fridell (Einar Forseth)

Portrait of Einar Forseth, 1914

Portrait of fellow artist Einar Forseth, 1915

16 abr 2015

Malévich (autorretratos

Self-Portrait, 1907

Self portrait, 1908

Self portrait, 1910

Self portrait, 1911

Suprematism. Self Portrait in two dimensions, 1915

Self portrait, 1933

Self portrait, 1934

10 abr 2015

Camille Pissarro (entrée du port du Havre)

Bateau à l’entrée du port du Havre, 1903

Entrée du port du Havre et le brise lames ouest, temps gris lumineux 1903

Entrée du port du Havre et brise-lames ouest, soleil, matin, 1903

Entrée du port du Havre et le brise lames ouest, 1903

5 abr 2015

Camille Pissarro (L’Anse des Pilotes et brise-lames)

L’Anse des Pilotes et le brise-lames est, Le Havre, après-midi, temps ensoleillé, 1903

'The Pilots' Jetty, Le Havre, morning, cloudy and misty, 1903

L’Anse des Pilotes et le brise-lames est, Le Havre, 1903

Brise-lames est et Fort de la Floride, le Havre, après-midi, temps mouillé, 1903

29 mar 2015

Balthus (muchachas en la ventana)

Jeune fille à la fenêtre, 1955

Jeune fille à la fenêtre, 1957

Study of a girl with a window

27 mar 2015

Dostoyevski (el juego y el espectáculo del caballero)

 
Edvard Munch, By the roulette, 1892

Hay dos clases de juego: uno de caballeros; otro, plebeyo, ávido de ganancias, el juego de la canalla. Aquí todo está rigurosamente delimitado, ¡y hasta qué punto es infame esta delimitación! Un caballero, por ejemplo, puede jugarse cinco o diez luises, rara vez más. Puede, también, jugarse incluso mil francos, si es muy rico, pero por el propio juego, por puro entretenimiento, por el placer de observar el proceso de ganancias y pérdidas, pero jamás interesándose por el dinero. Si gana, puede, por ejemplo, reír en voz alta, hacer una observación a alguien que esté cerca, incluso jugar otra vez, doblar la apuesta, pero sólo por curiosidad, para observar las posibilidades, calcular, y no por el deseo plebeyo de ganar. En una palabra, debe ver en todas esas mesas de juego, ruletas, trente et quarante, simples medios de diversión, hechos únicamente para su placer. No debe, siquiera, sospechar la existencia del provecho ni de la trampa, en que se basa la banca. No estaría nada, pero que nada mal si todos los demás jugadores, la chusma que tiembla por unos florines, le parecieran ricos caballeros como él mismo, que jugaran únicamente por entretenerse y pasar el tiempo. Este absoluto desconocimiento de la realidad y esta idea cándida acerca de los hombres resulta, naturalmente, muy aristocrática.

(...) Un auténtico caballero, aunque haya perdido toda su fortuna, no debe exteriorizar sus sentimientos: un caballero tiene que estar por encima del dinero, éste no debe preocuparle. Naturalmente, lo más aristocrático es ignorar toda esta inmundicia, toda esa chusma, todo ese ambiente. Aunque, a veces, resulte no menos aristocrático proceder a la inversa, es decir, observar, con un anteojo, por ejemplo, toda esa canalla; pero a condición de aceptar esa muchedumbre y esa inmundicia como una especie de diversión, como una función destinada a entretener al caballero. Puede uno, incluso, codearse con la chusma, siempre y cuando la mirada denote el absoluto convencimiento de no formar parte de ella. Claro está, tampoco se debe mirar con demasiado detenimiento: no sería digno de un caballero. El espectáculo no merece una mirada detenida. Además, ¡hay pocos espectáculos dignos de la mirada detenida de un caballero!

El jugador, 1866. Ed. Bruguera, 1980. Trad. Victoriano Imbert. pags. 23-26.

25 mar 2015

Balthus (Les trois soeurs)


Les trois soeurs, 1955

Les trois soeurs, 1964

Les trois soeurs, 1964-65

Les trois soeurs, 1965-66