20 sept 2014

Pieter Janszoon Saenredam (interiores)

The Interior of St. Bavo, Haarlem, 1628

Interior of Saint Bavo, Haarlem, 1631

The interior of the church of St Catherine, Utrecht, 1636 

The interior of the Grote kerk, Haarlem, 1636-37

The Nave and Choir of the Mariakerk in Utrecht, 1641

The Interior of the Buurkerk at Utrecht, 1644

Interior of the Buurkerk, Utrecht, 1645

Cathedral of Saint John at 's-Hertogenbosch, 1646

The Interior of St Bavo's Church, Haarlem (the 'Grote Kerk'), 1648

Interior of the Sint-Odulphuskerk in Assendelft, 1649

Interieur Nieuwe Kerk, Haarlem, 1652

The Nieuwe Kerk in Haarlem, 1653

Interior of the Nieuwe Kerk at Haarlem, 1655

14 sept 2014

Raoul Dufy (Puerto de Le Havre)

Le port du Havre, 1905-06

Le port du Havre, 1906

Le port du Havre, 1908

Voiliers dans le port du Havre, 1925

Fête nautique au Havre, 1925

Bateaux au Havre, 1926

8 sept 2014

Bañistas cubistas

Georges Braque, Le grand nu, ou Baigneuse, 1907-08 

Piccaso, Baigneuses dans une foret, 1908

Robert Delaunay, La ville de Paris, 1912

Albert Gleizes, Les baigneuses, 1912

Jean Metzinger, Les baigneuses, 1913

Picasso, Baigneuses au ballon, 1928

Fernand Léger, La baigneuse, 1931
 
Piccaso, Baigneurs sur la plage à la Garoupe, 1957

3 sept 2014

Henri Hayden (paisajes)

 
 The red hill, 1968

Green landscape, 1968

Blue landscape, 1968

Fay-le-Bac, 1968

The sun, 1968

Orange landscape, 1969

Hayden landscape, 1969

Les sillons rouges, 1969

Courtablon, 1969

Untitled (Blue Landscape), 1971

26 ago 2014

Claude Monet (Puerto de Le Havre)

Impression, soleil levant, 1872

Le Grand Quai au Le Havre, 1872

Le Port du Havre, effet de Nuit, 1873

Le Havre, bateaux de pêche sortant du port, 1874

Le Havre, l'avant-port, 1874

Le Bassin du Commerce, Le Havre, 1874

23 ago 2014

Raoul Dufy (pescadores)

Pêcheurs à la ligne devant Sainte Adresse, 1907

Les pêcheurs, 1907

Anglers. Pêcheurs à la ligne, 1908

18 ago 2014

Las cifras (Don DeLillo)

Jackson Pollock, Number 1A, 1948, 1948

Norteamérica, tanto entonces como luego, era un sanatorio de toda clase de estadísticas. Las cuidábamos. Intentábamos comprenderlas. Hacíamos lo posible porque mejoraran. Las cifras eran importantes, ya que, cualesquiera que fueran los temores que pudiéramos haber tenido con relación al descarrío de nuestras mentes, todos ellos se veìan alejados en gran medida por la satisfacción de saber con exactitud el modo en que estábamos enloqueciendo, a qué nivel de decibelios, a qué mach de velocidad y bajo qué fuerza de arrastre aerodinámico. Así, se producía una locura transferida, un desdoblamiento, entre las propias cifras y aquellos que las creaban y mimaban. Las necesitábamos enormemente, de eso no cabe duda. Mediante las cifras éramos capaces de camuflar nuestras dudas. Las cifras convertían el día presente en algo soportable, servían de heraldo de los sobrecogedores excesos del futuro y almacenaban con sutil y engañosa configuración nuestros recuerdos, por así decirlo, del pasado. Nos convertían a todos en científicos por naturaleza. Reinara la guerra o la paz, nos afanábamos en el recuento de los cuerpos. (...) Mirando atrás, recuerdo cuán importante era para mí el hecho de definir una situación o un periodo de tiempo con tantas cifras como lograba reunir. Se me antojaban los auténticos ayudas de cámara de la claridad. Si hoy me encontrara en mi lecho de muerte y no supiera en qué fecha vivía, probablemente mis células se resistitían a rendirse. Sin un calendario, un cronónmetro o una taza de medidas en la mesilla de noche, me sería imposible saber cómo morir. 

Americana, Don DeLillo, p. 174-175, (1971), Circe, 1999.